El origen de MANTRA:

 

 

 

En 1971, dos adolescentes llamados Juan Manuel y Juan Ángel, preparan en un caserío y partiendo de los restos de un Citroen 2 CV furgoneta,  un PopCross a fin de participar en una prueba dentro de las fiestas del pueblo.

 
 

Tras estas fiestas y aprovechando los conocimientos de mecánica, que comenzaban a adquirir en el taller Artolozaga, en donde trabajaban como aprendices, empiezan a evolucionar el Citroen y junto a Isidro que se les une,  deciden fabricarse un buggy de auto cross, montándole un motor de morris. Debido a la falta de recursos económicos dada su temprana edad (hablamos de un promedio de 15 años en el grupo de amigos), para la fabricación de este buggy se recurre al ingenio para adquirir los materiales necesarios para su montaje, siendo lo más representativo de la filosofía de buscarse la vida por uno mismo, la elaboración de las barras antivuelco realizadas con vallas de obra, "distraídas" de una obra cercana al caserío.

 
  Con las vivencias adquiridas, la afición al mundo de la competición les va en aumento y sería por  esas fechas cuando se les une al grupo Andoni, con quien mantienen una discusión sobre el Renault 5 Turbo2, como consecuencia de la misma, se marcan el reto de construir un vehículo con motor central.

Para ello ocupan un local del padre de José Barbado, antiguo negocio de ultramarinos que mantiene en sus estanterías diversas conservas, de las que el grupo se nutre en el tiempo que dedican a la construcción del prototipo. En este punto hay que reseñar que mientras el resto de jóvenes de su entorno se dedicaban los fines de semana a acudir a fiestas, bailes y otras actividades propias de la edad, estos chavales empleaban gran parte de su tiempo libre y la totalidad de medios económicos que conseguían ahorrar de su trabajo en el taller, en el proyecto de construcción que se habían marcado como reto.

 
 

 

Con este vehículo se debuta en el circuito permanente de auto cross, que existía en lo que hoy en día es el polígono Erletxes, de Galdácano (Vizcaya), carrera en la que obtuvieron un meritorio 2º puesto. Durante varias temporadas continúan  participando con este R5 de motor central, en las carreras de auto cross de la zona norte, siendo uno de los coches más competitivos de los presentes en cada carrera.

 

 Un par de años más tarde se acomete la preparación de un segundo R5, evolucionando significativamente tanto la mecánica como el chasis de su predecesor.

 

 

Las carreras continúan su marcha y el grupo de amigos crece, por lo que deciden fabricar un nuevo prototipo, esta vez usando como base un SEAT 1200 sport, al que equipan con un motor biárbol central de origen Lancia.

 

A estas alturas y en numerosas carreras compitiendo con dos coches a al vez, el grupo de amigos comienza a plantearse la adopción de un nombre a modo de escudería y un logotipo con el que identificar a sus coches. Este 1200 Bocanegra adopta el nombre de Flipp, por los saltos que realiza en los circuitos de auto cross.

 
 

Nos encontramos con la madurez como mecánicos y pilotos, dándose un paso cualitativo con la preparación de un cuarto vehículo, esta vez un FIAT X 1/9 Bertone, con motor central de origen, pero al que se modifica sustancialmente y se le equipa con un motor 2000 de origen FIAT. Es con la puesta en circuitos de este vehículo cuando se madura la adopción de un nombre para el equipo de carreras, originándose un pequeño debate en el que cada cuál aporta sugerencias, saliendo de todas ellas, el nombre de MANTRA. Para el logotipo se piensa en algo relacionado con el monte y que pudiera encajar con las carreras de auto cross, por lo que se da forma al nombre que ya tenía el SEAT 1200 (Flipp), vinculándolo con el saltamontes de una popular serie de animación de la época.

 
 

 
 

Con este FIAT se corre durante varias temporadas, empezándose a preparar un vehículo con chasis tubular, a fin de competir en la categoría de fórmulas. Este prototipo llevaría un motor Alfa Romeo Twin Spark Turbo, pero desgraciadamente los cambios en las normativas que se están planificando en este tipo de carreras y el elevado coste económico que supondría preparar un coche competitivo, que permitiera seguir obteniendo los resultados de hasta entonces, hace que se abandone definitivamente el proyecto y la competición como equipo.

 

 
 

 

Durante un tiempo, estos fanáticos del motor, se pasan al mundo de las dos ruedas, practicando la disciplina de enduro, para lo cual incluso prepararon un circuito permanente.

 

   
 

Tras el paso por las dos ruedas y dejando la competición a un lado, renace el espíritu emprendedor y acometen la preparación de un SEAT 600, con mecánica Abarth. Estamos en el año 1997 y ha llovido mucho desde que se arrancó aquella furgoneta 2CV. Con paciencia y los conocimientos adquiridos como profesionales en el mundo de la mecánica, restauran un 600 dotándolo de las mejoras que en esos momentos les parecen oportunas, siendo de su factura los distintos elementos mecánicos que le incorporan, como son los frenos de disco a las cuatro ruedas, radiadores de aceite y agua, acople del embrague y el cuadro de instrumentos, para el que se basan en los modelos NARDI.

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La restauración de este coche, junto con la experiencia adquirida durante los muchos años dedicados a la competición, supuso el inicio de la preparación y mejora de mecánicas de SEAT 600, fruto de la cual, hoy se ofrece a los aficionados en general, un pequeño catálogo de elementos sobradamente demostrada su fiabilidad y rendimiento, a los que se les ha dado la denominación de preparaciones MANTRA. Del mismo modo, en los talleres AZKAR motor, ubicados en Sopelana (Vizcaya), se realizan numerosos trabajos de mantenimiento y mejora en todo tipo de vehículos clásicos, siendo el 600 un usuario habitual entre sus clientes.

Para cualquier consulta, se puede contactar con nosotros en el teléfono 94 676 32 81, o bien mediante correo electrónico.