Uno de los mitos o leyendas ampliamente conocidas por los propietarios de un SEAT 600, es su propensión a sufrir calentones con el consiguiente riesgo de dañar la culata en el mejor de los casos. Yo catalogo de mito o leyenda este dicho, puesto que salvo el primer modelo (N), cuyo sistema de refrigeración no contaba siquiera con vaso de expansión, los modelos posteriores si eran mantenidos adecuadamente, teniendo la precaución de mandar limpiar el radiador cada cierto tiempo, llevar el encendido en su punto y sobre todo, ser conocedores de las limitaciones de un vehículo de escasa potencia, los calentones no se producían. En todo caso, en el último modelo (L), al rendir algo más de potencia, pudiera ser algo más habitual el acercarse a la zona roja de la temperatura, pero insisto en que si pisamos el acelerador de forma adecuada al tipo de carretera por la que circulemos y las condiciones de temperatura ambiental o carga del coche, este no debería darnos problemas.

Una de las razones por las que se ha terminado por generalizar este tema, ha sido la mala costumbre de rellenar el radiador con agua del grifo, de una fuente del camino o incluso del propio río, a cuya orilla nos hemos acercado para hacer un alto en el viaje, algo totalmente habitual en aquellos años en los que el 600 era el rey de las carreteras. Con el tiempo, la acumulación de barros y formaciones calcáreas, hacían reducir considerablemente la capacidad de refrigeración del circuito. También era costumbre el no cambiar las bujías, el filtro de aire o el aceite, hasta tener un problema que nos obligase a pasar por el taller.

En nuestros días, la cosa cambia, puesto que un modesto 600 con motor de serie, se enfrenta cada día al reto de circular por carreteras de mucho mejor trazado, en las que la velocidad media se acerca a los 80 Km./h sin contar cuando se circula por una autovía o autopista. En estas circunstancias, lo normal es llevar muy al límite el régimen de funcionamiento del motor, con el consiguiente riesgo de calentón.

Otra práctica habitual, es el buscar un aumento de potencia para nuestro 600, recurriendo a la sustitución del motor original, por uno procedente de SEAT 127, Panda o el archifamoso Autobianchi Abarth y ya sabemos que a mayor rendimiento del motor, mayor temperatura.

Son estas las razones por las que desde MANTRA y tras varios prototipos de diversos tamaños y con distinta ubicación, se ofrece a todo aquel que precise de una mejora cuantitativa en la refrigeración de origen, un radiador auxiliar para su colocación tras la ballesta delantera de eficacia garantizada.

Tanto el diseño del radiador como los materiales empleados, permiten lograr descensos importantes en la temperatura del circuito de refrigeración, independientemente de la temperatura  exterior, siempre dentro de unos márgenes razonables y paralelamente con una utilización sensata del motor. Su ubicación en la parte frontal de los pisos, permite que todo el flujo de aire que circula bajo el coche, incida directamente en el radiador, logrando una mayor pérdida térmica cuanta mayor sea la velocidad del vehículo. A bajas velocidades o en parado, la propia longitud del circuito y el empleo de tubería de cobre, suple en parte la falta de caudal del aire que debería incidir sobre el radiador.

La instalación más adecuada de nuestro radiador, es intercalándolo en serie con el radiador original y empleando para ello, tubería de cobre de 28 Mm. de diámetro y manguitos adecuados para realizar los empalmes.

Otra posibilidad es montarlo en paralelo empleando en este caso una tubería de menor sección y solicitando que el radiador lleve bocas de 22 Mm. de diámetro, en lugar de las de 32 Mm. del modelo estándar.

En ambos casos, se recomienda la instalación de una válvula térmica (termostato), que facilite la subida de temperatura hasta el valor óptimo de funcionamiento.

Los únicos inconvenientes de su instalación en la ubicación señalada es la limitación de altura respecto al suelo, por lo que deberemos ser conscientes de lo que se lleva instalado y tomar las precauciones oportunas antes de superar obstáculos, pasándolos por encima entre las ruedas y la necesidad de modificar la chapa de protección del pedalier y bomba de freno, si bien es labor sencilla el realizar una alternativa en chapa de aluminio o inoxidable.